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viernes, 6 de mayo de 2016

Poemas prestados #96

Muchas gracias a todos los que nos han enviado sus poemas con las palabras prestadas por Miguel Munárriz. Te animamos a que sigas participando en la nonagésima séptima edición que empieza el viernes 6 de mayo del año 2016.

Premio al mejor poema seleccionado por la editorial Cuadernos del Vigía. Enhorabuena a Pedro Bernal quién recibirá el libro La Lengua o el espejo de Eliana Dukelsky (II Premio Internacional José Bergamín de Aforismos) de la editorial Cuadernos del Vigía





A continuación publicamos los poemas escritos a partir de las palabras prestadas:
palabra, ciudad, biblioteca, luz y cabreo.


❆ ❆ ❆



palabras


aurora, campo, semillero, valle.
brote, sequía, sementera, frío.
grama, pradera, pasto, senda; río.
aldea, pueblo, ciudadela; calle.

diáfano, camino, monte, agua.
uno; pareja; diferencia: lío.
coincidencias; ensamble; tiempo: trío.
lágrimas; risas; horizontes; fragua.

suma; propaga; crece; tren; amigo.
conciencia; ser; crear; abrir; postigo.
búsqueda, luz, canción; tejado; reo.

lucha; promesa; discusión; cabreo.
ocaso, decisión; hemeroteca…;
todas te aguardan en tu biblioteca.


Pedro Bernal
Madrid, España


❆ ❆ ❆



Babel

Light paraula الخفيفة библиотека wutanfall
liburutegia cathrach cidade ξέσπασμα mot
истерику leabharlainn ספרייה urbo bibliothek
cabreig पुस्तकालय biblioteca crise koleratako
עירונית lumière مكتبة malamalama biblioteko
Sgòthan palabra bibliothèque birra गुस्से का
tantrum प्रकाश capricci 図書館 biblioteca
faletusi शब्द hitza library かんしゃくbhaile
βιβλιοθήκη ciutat शहर éadrom lumo 光
parola 市立 Stadt слово hiria كلمة מילת
llum المدينة focal ville argi λέξη aai
biblioteca نوبة غضب πόλης luce
upu luz city Wort 語 свет זעם
Licht אור città φως प्रकाश
город 书馆 vorto 脾气
आवेश facal 发光
word…
y
me
cabreo
al saber que
por mucha luz
que caiga sobre mi ciudad
nunca habrá palabras suficientes
con las que entender toda esta biblioteca.


Gabriel Merino
Madrid, España


❆ ❆ ❆



SEIS PALABRAS


Seis palabras me han bastado para hallar
la palabra que podría definir
y alumbrar con su fonética el concepto
ira,indignación,melancolía,irritación
mosqueo e impotencia.

Pero son muy suaves, necesito mucha luz
con-sonantes que sonaran al oído
com truenos que retumban con mi voz
como un eco fulminante en la ciudad
escapando del silencio a toda prisa
de los libros dormidos sin abrir
que reposan en la biblioteca
y que grite como un ruido que ensordece
y que revienta de temor: ¡¡CABREO!!


Jose María Saro y Bernaldo de Quirós
Majadahonda, Madrid, España


❆ ❆ ❆



Se me agria la voz,
mientras dejo mi poso
en la ciudad, que cansina
y a veces cabreada,
me ahoga las palabras
que en tromba salen, tibias
por mi boca, y se posan errantes
bajo la luz difusa
que difumina y vela
la calle empedrada
de temor y de miedo.
Luego, llego a mi casa,
preparo una cena, frugal,
escarmentada
y con tiento, paseo mi despecho
por los lomos muy quietos
de los libros, callados,
que están dentro de la muralla
del anaquel seguro
que tienen en la biblioteca
su morada.
Y me vuelve la voz,
retomo el dulce aliento
llegando hasta mi pecho
la luz y el deseo
que todo, se quede quieto
no lo turbe ni un suspiro,
nada, cortando, hasta el aliento.


María Toca
Santander, España

www.escrivivo.es


❆ ❆ ❆



Poesía de pan y luna

Un atardecer la noche desea jugar
la luz ya ni ilumina ni entiende nada
Un rápido instante detiene la ciudad
y deja la hilandera de reír y cantar

El mago hace de la palabra mancha
y en un lugar de la mancha su verso
El hombre se siente bobo y pequeño
y crea un dios en su biblioteca ancha

La marea retrae la espuma de la ola
en el horizonte la luna siente cabreo
Llora la pastora sobre el negro pasto
brillan ovillos con ideas de pura lana

Poesía pan de ese instante alimento
se fue y nadie sabe cuando y cuanto


Julio Alcalá
Castellón, España

El blog de don Julio


❆ ❆ ❆



El poder de la Palabra

En la biblioteca
el lector
acariciando
el libro
toma asiento
dispuesto
a sumergirse
en su lectura.

Abre el volumen
éste
desvelado
de su letargo
desprende
efluvios
de encierro
que invaden
la pituitaria
del lector.

La luz fluorescente
baña
las palabras
que paso a paso
penetran
en su mente.

El nivel
de abstracción
le permite ignorar
ecos de cabreo
que llegan
de la ciudad.


Carmen Lafuente
Madrid, España


❆ ❆ ❆



MANIFIESTO ONÍRICO

Soñé con una ciudad habitada por las palabras
en su más puro y alegórico sentido.

Vallas publicitarias anunciando en verso,
la fugacidad del tiempo,
la urgencia de construir,
el compromiso de entenderse.

Eran sus calles bibliotecas vivas,
libros andantes de oralidad sembrados,
una ciudad rendida a un milenio de las luces,
rebelde y cabreada con tanta podredumbre
de criterio propio,
de opinión castrada.

Soñé con una ciudad despierta y decidida,
limpia de legañas,
labrando con palabras, libremente,
sus caminos.


Carmen Hernández Montalbán
Guadix, Granada, España


❆ ❆ ❆



Aforismo

Cabreo: esa palabra malsonante, enfurecida por la luz de todas las bibliotecas y diccionarios que abarrotan las ciudades.


Pilar Gorricho
Logroño, La Rioja, España


❆ ❆ ❆



ALZHEIMER II


Intentas penetrar al refugio
donde se apilan palabras que necesitas.
Bajo el umbral de la biblioteca,
tu cuerpo duda.
Los ojos ven sin luz aquel espacio.
Parece una ciudad ajena.
A tu mente condenada, la irrumpe un cabreo.

Das vuelta,
regresas vacío.


Mariana Centurión de la Cueva
Cd de México, México


❆ ❆ ❆



Falló el espectáculo


La ciudad se estresa pronto
por un exceso de luz
que en programarlo fallaron
esos que visten de azul.

Cuadrillas de funcionarios
cogieron un buen cabreo
al caerse al escenario
los cohetes de un fogueo.

Iban a representar:
“La biblioteca ambulante”
y la escena se quedó
en palabras malsonantes.


Carmen Barrios Rull
Madrid, España


❆ ❆ ❆



PACIBILIUZCA


Como ciudades viven
las palabras en las bibliotecas,
esperando que alguien las recorra
-callejero en mano- hasta perderse
en Pacibiluzca, la ciudad perdida
del pensamiento hecho realidad,
de las urbanizaciones imposibles
y de las grandes ideas.

El cabreo de las palabras
se descubre al pronunciarlas,
al deshuesarlas como aceitunas
en la boca. Cuando unos labios son
capaces de exprimir la luz de sus letras
y construir con ellas faroles de papel
que iluminan en la noche más oscura
mientras nos habitan con su sonido
de mantra hipnótico y salvaje
que es en lo que se convierte cada sílaba
al ahogarse en nuestra lengua.


Custodio Tejada Cruz
Guadix, España

custodiotejada.blogspot.com


❆ ❆ ❆



¿Por vivir en la gran ciudad
debo pagar el tributo
de coartar mi libertad?.


Quiero poder elegir,
e incluso, poder exigir
un modelo que consiga
mi aprecio de calidad
de vida sana y en paz.

Quiero públicas Escuelas
que permitan al alumno/a
como tal, desarrollarse,
sea el nivel que posea
digno de alcanzar la meta
deseada por cualquiera,
ya sea intelectual,
manual ó profesional,
ampliar capacidades
que le hagan situarse,
superarse e integrarse
plenamente en su ciudad,
sin discriminación ni "clases".
Quiero maestros docentes,
alumnos bien responsables,
bibliotecas siempre abiertas,
donde leer, sea entender,
saber y bien comprender
para preparar la vida
útil, factible y bien plena
de desarrollo e interés,
y a nivel universal.

Y, cuando surja en Las Cortes
un debate nacional,
gracias a palabras cultas,
poder defender derechos
y convirtamos la vida
en agradable armonía.
Que el hemiciclo se exprese
con bastante claridad,
luz y taquígrafos, sí,
palabras sin doble rasero,
y, para evitar "pataleos",
cual si en lugar de personas
fuimos como cabestros,
sin tener que recurrir
constantemente al "cabreo",
portémonos seriamente,
como corresponde al pueblo
que ha elegido libremente,
y que pretende vivir
siguiendo el camino recto…


Hortensia Ayuso Oliva
Torremocha de Jarama, Madrid, España


❆ ❆ ❆



No escogí mi derrota
y llegó sin anuncios.
Cuando la tristeza
da permiso al cabreo
y, despacio, aparece
la vieja Vencedora
de todas las batallas
comiéndose la luz
a dentelladas,
aún crees que has ganado
sólo por esta vez.
Pero de nuevo mientes
a la ciudad insomne
tan vencida y tan frágil
como tus propios ojos.
No hay palabras amables
bajo las que esconderse
ni todo está en los libros,
mas lo aprendí muy tarde.
No escogí mi derrota,
pero llegó el momento.
Y ahora, ya sin armas,
busco en la biblioteca
de mi torpe memoria
-infinitos estantes
de lomos macilentos-
el tomo que me explique
cómo salgo de aquí
sin brújula, sin luz,
y con la Vencedora
respirando su frío
al fondo de mis huesos.


Pon
Madrid, España


❆ ❆ ❆



Susurro

Escucho el susurro de las palabras,
Cual amante ebrio de deseo me veo dirigido a su llamado.
La suave voz de un alma inexistente.
Desesperado busco su origen entre la inmensa ciudad,
Calles abarrotadas de gente ignorantes a mí dolor.
Cabreado corro sin dirección alguna,
Guiado solo por una tenue luz que no alcanza a iluminar mi camino.
En mi desesperanza grito cual niño asustado.
La gente no se detiene.
Mas el susurro se vuelve en palabras de mundos olvidados,
Invadiendo mi mente y arrastrando mi alma a un único lugar.
Abro las puertas del paraíso prometido,
Miles de conciencias grabadas con tinta observándome sin pestañear.
La biblioteca iluminada por el saber de generaciones que perecieron hace siglos.
Mi alma canta ante el verdadero éxtasis
No puede existir mayor placer,
Que un buen libro.


Maricel Fernández
Santiago, Chile


❆ ❆ ❆



La noche larga

La biblioteca está en silencio
el día terminó
se apagó la luz
y los libros hablan
ríen entre si
intercambian voces
la palabra circula
¡libertad!
no cesa la algarabía
desparraman sueños
señalan dudas
alcanzan acuerdos
acomodan guerras
se ofenden
lloran
horas y horas entre muerte y risas
la ciudad despierta
amanece viernes
transeúntes cabreados
caminando injusticias


Irene Costa
Mar del Plata, Argentina


❆ ❆ ❆



Me gustaría explicar por qué mi cuerpo se detuvo en el suyo.
Diseccionar las emociones a lomos del tiempo
y liberar el segmento de extremas miradas.

Aún sangro
pero no he llegado hasta aquí
para tomar precauciones.

Mi cuerpo se detuvo en el suyo
porque su boca tapó el cartel
de propiedades en venta
y sacó uno a uno
los demonios de mi despensa.

Cuando me miraba
había una niña que se salvaba
una palabra que se fugaba y se casaba
una ciudad que aliñaba los cabreos con melaza.

Es porque sus manos
recogían mi corazón de las aceras
lo vestían de luz y le cantaban poemas.
Es porque jugó a ciegas
entre los estantes de la biblioteca
hasta encontrar mi risa olvidada.

Cuando me besaba
el Universo era la única cuesta de su espalda
dos lenguas desmayadas en una llama
la historia del mundo sin manzana.

Cuando me tocaba
la sangre era un rebaño de campanas
los soldados desenfundaban su munición de palabras
y el único cuerpo a cuerpo mortal
era el de su ombligo desafiando al mío.

Es porque entre sus piernas
tiré ropas y pena
y viajé libre y con lágrimas
al centro inmóvil de la ternura.

Aún sangro
pero no he llegado hasta aquí
para cerrar la herida.
La golpeo cada día
para conservar la huella de su paso.


Keka Conesa
Sevilla, España


❆ ❆ ❆



Hubo azules en las playas de los niños


Hubo azules en las playas de los niños
que siempre serían parcos al susurro de los ríos.
Desde entonces, ha pesado ya el vacío del silencio
en mis conchas sin rumores escondidos –azules ecos
marinos que en mi estío nunca han sido-.
Habían pisado arenas con mareas de ilusiones
aquellos ojos de niños con la espuma por sus bríos.

Después, velero que fuiste de todos los mares de Azov,
arribaste a mi interior.
Me gusta la palabra que me acerca hasta tu boca –seca-,
como una ciudad de nieve que hubiera perdido
el pergamino de los copos; como una ciudad diamante
que difiera de la luz que sueñen sus cristales.

Me gusta sentir tu boca con tus palabras de miel y albahaca,
de apenas dulce cabreo, que en sus ardores me atrapa.
Me gusta sentirla clara, como una ciudad de plata
que aún mantuviera sus bibliotecas de alpaca,
allí donde encuentre signos que me distingan
azules o blancas las vacuas espumas varadas.


Vicente Javier Fernández Gómez
Añastro, Burgos, España

vicentejavier-f.blogspot.com


❆ ❆ ❆

viernes, 22 de abril de 2016

Palabras prestadas #96

Os invitamos a conocer las nuevas palabras prestadas por Miguel Munárriz. Tienen hasta el martes 3 de mayo, para hacer llegar vuestros poemas a la dirección: librodepalabrasprestadas@gmail.com

Antes de enviar tu poema por favor mira las bases en "¿Cómo participo?"



#96  Las Palabras son prestadas por Miguel Munárriz.


*Nota: si por algún motivo no puedes oír
las palabras están al pie de la entrada.


Fotografía de Mario Fernández
Miguel Munárriz (Gijón, 1951). Ha coordinado “La Esfera”, suplemento cultural de El Mundo (Premio Nacional de Fomento de la Lectura). Dirigió la comunicación de Alfaguara, Taurus y Aguilar. Cofundador de revistas literarias, autor de los libros Vivir de milagro, Poesía para los que leen prosa, Los mejores poemas de amor y Va pensiero. Socio fundador de Dos Passos Agencia literaria y comunicación, y en Zenda coordina el apartado de reseñas.
Su blog se llama “Ayer fue miércoles toda la mañana”, en honor al poeta Ángel González (Oviedo, 1925-Madrid, 2008), que escribió este poema que comienza con ese verso y que en el siguiente le da la vuelta: “Por la tarde cambió: se puso casi lunes”.

@miguel_munarriz
Ayer fue miércoles toda la mañana
miguelmunarriz.com


El viernes 6 de mayo 2016 publicaremos los poemas y una nueva selección de palabras.



El premio al mejor poema será el libro La Lengua o el espejo de Eliana Dukelsky (II Premio Internacional José Bergamín de Aforismos) de la editorial Cuadernos del Vigía




En La lengua o el espejo Eliana Dukelsky, con un lenguaje depurado y una intuición precisa, aborda el tema de la identidad del sujeto moderno y desarrolla una inteligente erótica como disciplina amorosa. Hondura, ingenio y variedad son de recursos en la reflexión son las armas que le sirven para pensar la vida concreta. Sin lugar a dudas, un sorprendente y arriesgado primer libro de aforismos.


Más información sobre el libro en Cuadernos del Vigía





*(palabra, ciudad, biblioteca, luz y cabreo.)

viernes, 25 de marzo de 2016

Poemas prestados #93

Muchas gracias a todos los que nos han enviado sus poemas con las palabras prestadas por la poeta neozelandesa Tayi Tibble. Te animamos a que sigas participando en la nonagésima cuarta edición que empieza el viernes 25 de marzo del año 2016.

Premio al mejor poema seleccionado por la editorial Cuadernos del Vigía. Enhorabuena a Isabel Blanco Ollero quién recibirá el libro La soledad sonora de Emily Dickinson de la editorial Pre-textos




A continuación publicamos los poemas escritos a partir de las palabras prestadas:
garganta, cielo, cloro, florecer y ciudad.


❆ ❆ ❆



MI NOMBRE ES SALWAH

Es posible que se acerque el mediodía
y que yo ni siquiera contemple la tarde.
Me acunan todas las madres antiguas,
me aguardan las absoluciones del tiempo.
Mi nombre es Salwah.
Como en un carnaval en el centro de un bosque
nos ordenan por números disfrazados
y máscaras entrecortadas, ávidas de cielo,
de una sancionada verdad en las cumbres internacionales.
Pero todo es mentira, cloro de ciudad
donde la noche es metralla que desviste
infancias y el cuerpo más níveo de la esperanza.
Pero, dime, dónde la luz y el milagro de las madreselvas,
me puedes decir dónde la parábola
que sostenía tu boca y tu pluma firmando acuerdos
y tareas salvadoras. Dónde acampáis, en qué susurro, en qué garganta
ocultáis el manifiesto de vuestros dioses parlantes.
Y te digo, mi nombre es Salwah.
Yo sigo cerca del polvo, a la sombra de los mares
que no reconocen a sus ancestros. Mares de engañosas ubres
para con niños leves. Niños pájaros, niñas niebla,
niños agua.

Y yo habito junto a las vías de un tren derrotado,
junto a la herencia sin alma de la vacuidad. La misma
que florece de vergüenza en las reglas
de todas vuestras naciones.
Mi nombre es Salwah. De esto hace ya tres años
y el color que nos incendia a los desplazados
ya no anhela más patria que aquella
que amorama el enemigo.

Dónde la parábola que sostenía tu boca y tu pluma.


Isabel Blanco Ollero
Pamplona, España


❆ ❆ ❆



Asesino en serie


Bateman limpia, cuidadoso, con cloro y lejía
los restos de sangre en la moqueta color camel
después de haber segado con la sierra mecánica
la garganta de un ejecutivo de multinacional
mientras sonaba un tema
de Huey Lewis & the News.

Mientras se deshace de los guantes de látex y la bata blanca
en un contenedor,
florecen sus orquídeas tropicales
y despunta, un día más, un sol tímido en el cielo
de la ciudad de Nueva York.


Gabriel Merino
Madrid, España


❆ ❆ ❆



El cielo se puso a temblar ante la llegada de la noche.
Se encendieron de repente las farolas, y los árboles,
en la lejanía, parecían sombras recortadas.
Se sentó el aire a descansar y yo, sólo, en la ciudad,
con un regusto a cloro en la garganta
me puse a pensar en ti. Las nubes, alargando los brazos
se desperezaban cerca de la luna blanca mientras
mis pensamientos florecían negros como el alquitrán.


Alfonso Aguado Ortuño
Mislata, Valencia, España

www.alfonsoaguado.com


❆ ❆ ❆



Una gota de agua

En un cielo que es mi espejo
una gota de agua llega como
cloro de la nada, dando una flor
que tenia un sabor a canela
que aun siento en mi garganta
que me hace ser una sirena
que canta la voz de las olas
donde florecen margaritas
que tapan una ciudad que sube
como castillo del lago
donde sale el sol que me tatúa
con lindas escamas.

Y el cielo me toca
con su guía que
guardo en mis manos.




❆ ❆ ❆



DIAS CRUDOS

Neón y dígitos montan guardia
en las aceras,
Mientras florece un cielo
de nubes grises,
en una ciudad que anida cloro
en la garganta.

Se avecina un alba disecada,
una cárcel de hormigón
se pone en marcha.


Carmen Hernández Montalbán
Guadix, Granada, España


❆ ❆ ❆



Tu bosque / Your wood

No os engañéis
estas tres palabras fueron
las más importantes que me dijeron :

DÉBIL
REPERCUSIÓN
MIERDA

en toda mi vida.

Yo sé que tú quieres que diga otras,
quizá sólo una
maybe five,
y lo mismo me salen ahora
que escucho pop extranjero.

De la garganta de mi madre
primero fue del coño
no surgió ningún cielo
que mereciera
que yo pudiese quererla.

Sus reproches quemaban como el cloro
después de un día felíz
en la piscina de tu amiga
la del bañador amarillo

aunque su rencor no iba contra mí
pero sentía que de alguna manera
yo tendría que resolverlo.

No quiero contar,
de ninguna manera,
que en este puto marzo
me cago en este tiempo hideputa
florecen los mejores almendros

no quiero narrar
cómo me gusta perderme
por las calles más sucias de la ciudad
porque odio your fuckin' words

yo yo yo
quiero hablar como un jodido adolescente americano
egoísta
egocéntrico
intrínseco y sabio
ahora que no puedo permitírmelo
que soy un puto viajero del tiempo
que podría ser tu padre
un tipo conflictivo
que se da a la bebida
y que vive solitario
en tu bosque.


Juan M. Santiago León
Arganda del Rey, Madrid, España


❆ ❆ ❆



Cuchillas en la garganta
de gritar una plegaria inservible.
Si ni siquiera salen
las palabras del cielo
de tu boca.
Cómo va a florecer nada
en esta ciudad desolada
si la lluvia trae el cloro
que mata la más fuerte
de las semillas.


jorge m molinero
La Rondilla, España


❆ ❆ ❆



Espejada

tu mirada me regocija,
me sobrepone de la tristeza infinita
y en pleno otoño
me hace florecer
como el capullo en flor
renazco
abrazando el cielo azul
aún con acordes ocres
No obstante, mi garganta rumia tu nombre
a cada paso,
sonámbula, por las aceras de la ciudad
en las cuales corre el agua de lluvia,
oxidada por tanto cloro derramado
—Eso dicen las malas lenguas—
Yo sólo creo en tu mirada,
nada más




❆ ❆ ❆



SE ABRIERON LOS CIELOS


Se abrieron los cielos
y una suave y persistente lluvia
de agua pura sin cloro empapaba los cementos de las calles
y edificios de la gran ciudad.
Con generosa mano pudo lograr que el amor floreciera
en los hombres y mujeres, en el aire y en la brisa.
Se abrieron los cielos
y lo cordial cerró el paso a la insolencia.
Y las gargantas -ya afinadas- entonaron un himno silencioso
de comprensión y gratitud; un propósito interno
de igualdad fraterna sellado en sus corazones.


Jose Mª Saro y Bernaldo de Quirós
Majadahonda, Madrid, España


❆ ❆ ❆



PROCESIONES

Eres a mi recuerdo pegajoso inmóvil tan herido de amores viejos
Aunque esto es una ocurrencia vaga atravesada en mi garganta
casi tonta que desaparece en la tibieza de una siesta helada entre andrajos dejados por tu música
Afuera en la ciudad como recordarte entre muslos combatiendo vaginas espasmódicas reptiles de cama
en ahítos insomnios una mujer triste depositando promesas falsas por residuos de cisternas un cloro despellejando
paisajes convulsivos gallos sepultados después de apuestas cangrejos reduciendo cuerdas de violines esos peces
del caño que parecen parodiar un florecer de excrementos.
La procesión va por dentro un dolor denso que vaga sin pretender naufragar parecido a laceraciones
de oxidados sables plumas desprendidas y es que todo parece ir cayendo mientras me llega el sonido acuoso
de una t.v. encendida quizá el dueño del bar donde acontecen tragedias de picos de botellas
Aquí suceden cosas los muertos quieren les escriba su epitafio
es como seguir rodando e ir a los entierros son tantos al año
Es que ellos creen me ando viva me ven en las mañanas cerca de la cinco trepada en la aurora
mi postura yoga profunda meditando cinco vocablos adversos y como una palma balanceándome
Entre mis fisuras tan poca carne obediente a esa mi costumbre de cenizas.


María Elena Aldana Solano
Cartagena de Indias, Colombia


❆ ❆ ❆



La inspiración que nos llega,
en el pueblo o en la ciudad,
hace que nuestra garganta
exprese de forma clara
nuestra manera sencilla
y, es que, al brotar un cantar,
si es salido desde el alma,
si es entonado y sincero,
las notas que nuestra boca
desgranan con tanto esmero,
hace que asciendan al cielo
y nos hagan suspirar.

Para mantener la forma
las cuerdas bien mantenidas,
hay que saberlas templar,
porque, la voz educada,
hacen al hombre y la mujer
un Ser especial y vivo,
sensible, amable, amigo,
que le permite florecer
lo mejor que lleva dentro
y que nos hace crecer.....

Para poder entonarlas
y, sin recurrir al cloro,
si es preciso, y en conjunto,
cantemos también a coro.

Brindemos por nuestra vida
sin complejos ni artificio,
que, para estar alegres,
sólo basta proponerlo,
y permanecer unidos.


Hortensia Ayuso Oliva
Torremocha de Jarama, Madrid, España


❆ ❆ ❆



Aprendiz de mundos

Le gusta al aprendiz de poeta
construir mundos en el cielo.
Copias de trágicos poemas
que hablen de amorosos hechos.

Quiere seguir el curso de sus ríos
por suaves valles y frías gargantas.
Beber allí el agua libre del cloro
cuyo sabor acaba con la vida misma.

Como el amor que da tanta vida
cuando en primavera florece.
Y tanto mata en la ciudad artificial
cuando en otoño desaparece.


Julio Alcalá
Castellón, España


❆ ❆ ❆



Calor pegajoso

Tengo la garganta seca
por el calor pegajoso,
no hay ciudad que lo soporte
el verano es un engorro.

Miro al cielo y solo veo
la calima del sofoco,
nubes densas que debieran
derramar aguas a chorro.

Sin carbonatos ni cloros
humedades en los rastrojos,
harían florecer jardines
que refrescarían a todos.


Carmen Barrios Rull
Madrid, España


❆ ❆ ❆



"Paso a paso…"

Mi primer recuerdo es de un río
Mezcla de dos aguas
Dulce y salobre
Y de ahogo
De un extraño olor a podrido
Mi ciudad es cualquier parte
Mi país ninguno
El cielo brumoso y prohibido
Y el infierno tan cerca que se toca
A las cuatro de la tarde dice el poema
A las cuatro
A esa hora sin fecha alguna
Me canso de ver florecer el día
Palmo a palmo, este día…
Ése y éste
No grito basta por no poder
La garganta la perdí cantando jondo
El día se hace día; día tras día
La noche, sin embargo, es pecado
Duerme la noche y deja que te asfixie el cloro
Y jamás será tu amanecer
Y las bajuras del infierno te acogerán con piedad infinita…


Marian Orruño
Bilbao, Vizcaya


❆ ❆ ❆



Si escucho tu voz veo esa
tierra donde florecer es posible,
donde el cloro se pierde en mi
garganta y el cielo se viste de verde.
Así son tus ojos a través de los que yo miro,
ésos que ya no tengo cerca.
Los que me miraron para construirme un día,
como una ciudad perdida.


Chelo Medina
Madrid, España


❆ ❆ ❆



Escozor del alma

Al tiempo que la ciudad mundana se enmudece,
el cielo límpido da paso a la noche oscura.
Las palabras permanecen en mi garganta, exiguas,
sin que pueda hacer que broten cual torrente.

La tristeza malsana junto a mí permanece,
lo que ayer era luz, se ha vuelto ahora negrura.
Las alegrías de hace poco, ya parecen antiguas,
sin tu presencia en mi vida, ninguna cosa florece.

Tu recuerdo jamás se desvanece,
pero tu ausencia, escoce el alma como el cloro.


Alejandra Georgina Laorrabaquio Saad
Estrasburgo, Francia

ginasaad.blogspot.com


❆ ❆ ❆



Cloro azul aquel cielo como agua urbanizada
mientras atenazan la garganta dos palabras
que el asfalto permitió a pesar de que
toda la ciudad al fin florecía


Teresa de Paz
Madrid, España


❆ ❆ ❆



Telediario

Aquí,
dentro de estas paredes,
con esta ducha, la comida necesaria,
los pasos precisos, el cloro de la ciudad,
la garganta convulsa de lo repleto,
vuestro grito es estricta hemorragia.
Aquí,
la queja es costumbre,
los vacíos nuestros alfabetos,
lo afilado de nuestra indolencia,
las nodrizas resecas de nuestros cielos.
Las alambradas, nuestras propias sombras
y el quejido no mengua.
Nos duele el espíritu,
la noche es un reto
el día una escalera.
Y vosotros.
Vosotros amanecéis sin suelo.
Los ojos de los niños nunca mienten
entre tanta flor de espuma.
Asilo,
solo una tierra para florecer.
Asilo,
para olvidar de la guerra su rumor bastardo.
Os vemos,
el holocausto entre Grecia y Macedonia,
en el invierno del desastre.
Europa ya no sabe
ni por perra ni por vieja.
Y rogamos a dioses y gobiernos
hagan algo,
-hacer nuestro el sufrimiento
es remover los rescoldos del infierno-
Idomeni, Lesbos,
el río entre los apátridas.
Los huesos, los calados huesos,
los pies y el barro.
Ese telediario de las tres
que nunca nos deja comer en paz.


Pilar Gorricho
Logroño, La Rioja, España


❆ ❆ ❆



Poema sin ti

Porque te amo
no te escribo un poema
que te condene a un fragmentado existir.
Te quiero libre, completo,
en todas tus edades
y me faltan vida y destreza para juntar versos
que se aproximen tan solo
al primer cielo dichoso del encuentro.

Sin ti, el cielo huele a desamparo,
a cloro que atraviesa mi garganta sin porvenir.
Huele a orfandad de ciudad
mutilada por fatigados pasos.

Pero si sonríes,
si apenas sonríes,
el moho ya no existe.
Rehaces con tu boca
la orilla incesante de las calles
y florecen jilgueros y estrellas
a los pies de la vega.

Porque te amo
no puedo escribir solo un poema sobre ti,
cuando veo el universo ceñido en tu cuerpo
forjado de estaciones o cuando tus abrazos,
como melocotones tiernos,
penetran golosamente hasta mi médula.

Contigo, atrincherado el pudor,
mis senos parvos lucen con fe de bienvenida
y en la luna sin invierno de tus gestos
soy un halo que se estremece
con el latido de un arpegio.

Porque te amo
alcanzo solo a escribir:
al fin nos encontramos,
póstumos.
Al fin con los ojos abiertos.


Keka Conesa
Sevilla, España


❆ ❆ ❆



Puede florecer un campo

Puede florecer en la ciudad un campo
de plena nulidad.
Enigmáticos fondos de asfalto ennegrecen
inquietudes escindidas.
Columnas de bloques con su atrezo de ventanas con cortinas
y de patios de luces escondidas elevan
hasta el cielo nuestra ira.

Es el grito que se alza y que se estira

Escucha el ruido de esos gritos en gargantas
que antes fueron polvorientas, hermanas de las grietas.
Escucha el canto de las máquinas que agitan el sonido prorrumpido
que repiquetea hiriendo el aire del vacío.

Ni siquiera el cloro de la asepsia aclarará la estancia.

Puede florecer un fondo de campo allá en la urbe
y puede sospecharse un toque humano en todo trato.
Ni el uno huele a campo ni el otro puede tanto.


Vicente Javier Fernández Gómez
Añastro, Burgos, España

vicentejavier-f.blogspot.com


❆ ❆ ❆



LA VOZ ROTA

        a Juan Carlos Alda
        libertario, poeta, cantaor

Noche de cante.
Acorde de guitarra.
Temblor del ruedo.

Cloro y absenta.
Garganta la ciudad;
florece el cielo…


Pedro Bernal
Getafe, Madrid, España

creacionpoetica.blogspot.com


❆ ❆ ❆



Nitrógeno esparcido por las calles.
En las últimas casas, gorriones perdidos contra el cielo
engullen la comida envenenada en sus nidos de polluelos muertos;
inertes soplos de plumas apagadas.
No hay aire limpio bajo los tejados.
Queman las garganta de los gorriones, ácidas de cloro y amoniaco
que beben del río que los mata, fango que se desliza por inercia.
Sólo sobreviven las gaviotas hundidas sin mar y sin oleaje
flotando sobre el lodo y la corriente,
buscando espuma de sal en el asfalto.
Esta ciudad no florece de golondrinas ni de petirrojos asustados,
florece de cloro corrosivo, de brasa de asfalto y de columpios,
pobres imitaciones de árboles y piedras.
No florece de niños ni de novias ni florece de alegres comuniones,
de gorriones pequeños, chillidos de gaviotas blanquigrises.
Florece de sulfúrico y anhídrido, de perclórico,
peróxido y gasóleo.
Florece de veneno, y los gorriones
de las últimas casas
ya no saben qué dar de comer a sus polluelos muertos.


Pon
Madrid, España


❆ ❆ ❆



El nivel de riesgo era cero
al menos para ti,
tenías tu mundo
tu ciudad, tu inocencia
debajo de aquel cielo
en ese desconocimiento sano
de la niñez.

Tardes de domingo con helado
miradas con el verbo sonreír

Y ahora que lo ves de lejos
en la distancia del tiempo
florecen los recuerdos

Y un nudo en la garganta
te lleva sin cesar

a esa gente que ya no está
que se fue sin tú quererlo
como ese cloro que bucea
en las aguas incoloras
igual que un tesoro escondido


Maribel Moratilla
Zaragoza, España


❆ ❆ ❆



viernes, 11 de marzo de 2016

Palabras prestadas #93

Os invitamos a conocer las nuevas palabras prestadas por la poeta neozelandesa Tayi Tibble. Tienen hasta el martes 22 de marzo, para hacer llegar vuestros poemas a la dirección: librodepalabrasprestadas@gmail.com

Antes de enviar tu poema por favor mira las bases en "¿Cómo participo?"



#93  Las Palabras son prestadas por Tayi Tibble.


garganta

cielo

cloro

florecer

ciudad



Tayi Tibble es una joven poeta de ascendencia maorí (Ngati Porou / Te Whanau a Apanui). Vive actualmente en Nueva Zelanda donde estudia Historia y Política Social. Su trabajo ha sido publicado en las revistas Mana Magazine y Starling Magazine, entre otras.





Puedes encontrar su poesía en:

The Spinoff




Pequeñas Muertes

Detrás de la casa de tu Abuela,
con los dedos de él en tu boca, con
tus ojos en blanco viendo el cielo.
Respiras la tierra que llena tu pecho.

Al terminar, te pones de pie en la
cocina. Un fregadero pálido, platos
olvidados. Tu abuela por el
teléfono, llora mientras marca el 112.



(Traducción de Small Deaths de Tayi Tibble por Charles Olsen.)



El viernes 25 de marzo 2016 publicaremos los poemas y una nueva selección de palabras.



El premio al mejor poema será el libro La soledad sonora de Emily Dickinson de la editorial Pre-textos

Nada menos que 1775. Ése es el número de poemas que nos dejó Emily Dickinson (1830-1886), de los que sólo vio publicados ocho. Pasó toda su vida en Amherst, Nueva Inglaterra, en el hogar de sus padres, apenas hizo cuatro o cinco viajes fugaces a ciudades cercanas como Washington, Boston o Filadelfia, y sus amores casi cuesta llamarlos así. En un hermoso pasaje justificaba su existencia en soledad: “Un alma con un Húesped / raro es que marche fuera, / pues la divinia multitud en casa / anula tal deseo”. Así que sin necesidad de traspasar siquiera el umbral de su mente, recorrió las más extrañas latitudes, dialogó con seres de sombra y luz, y volvió ilimitado lo real al convertir las cosas más sencillas y cotidianas en símbolos inagotables.

Su grandeza está en haberle sabido dar un rostro al misterio que ella veía en la naturaleza y en su propia alma, en haber practicado un poesía metafísica que no se pierde en abstrusas entelequias, sino que resulta cercana, sensorial, llena de fulgurantes intuiciones. Quizás por eso, de la lectura de sus poemas se sale como de una ardiente bruma, de una inquietante niebla que, a un mismo tiempo, oculta y revela lo que envuelve.



Más información sobre el libro en Pre-textos