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viernes, 22 de noviembre de 2013

Poemas prestados #45

Muchas gracias a todos los que nos han enviado sus poemas con las palabras prestadas por la periodista Cristina Hermoso de Mendoza. Te animamos a que sigas participando en la cuadragésima sexta edición que empieza el viernes 22 de noviembre del año 2013.

Premio al mejor poema seleccionado por la editorial Cuadernos del Vigía. Enhorabuena a Carmen Lafuente quién recibirá un libro de la editorial.






A continuación publicamos los poemas escritos a partir de las palabras prestadas:
carta, estación, azul, detalle y abuela.



❆ ❆ ❆



LA CARTA

La abuela toma el tren en la estación.
Vuelan las cartas sobre un cielo azul.
Es un todo detalle amar sin recibir nada.


Mario de Castro Garza
Madrid, España


❆ ❆ ❆



Memoria histórica

A menudo me acuerdo de mi abuela
de sus ojos azules y sus manos suaves.
Recuerdo el sabor anisado de sus rosquillas,
y el blanco de su pelo.
Detalles insignificantes que cobran vida

Mi memoria viaja lentamente
por estaciones de tren abandonadas,
en espera de que llegue aquella carta
y saber donde encontrar al fin su cuerpo.


Lola Álvarez Feito
Madrid, España

midulcerutina.blogspot.com


❆ ❆ ❆




A una mujer en la última estación de su vida.

Cualquier estación del año… es buena,
cualquier carta que llega a nuestras manos,
cualquier azul que nada en la corriente
que desata recuerdos del pasado.

Un detalle que el alma resuena,
los ojos ocultos de los arcanos
que a su nieta una abuela se arrepiente,
de mujer a mujer, un sueño ajado.

Traspasar a la joven una herida,
alterar su sonrisa con un daño:
cuchillo que su joven sangre oxida.

No le des, abuela, tu desengaño,
que viva alegre, tu nieta, su vida
que es de oro, no la tuya que es de estaño.
 
Campo Hermoso
Madrid, España


❆ ❆ ❆



La carta

La niña interrumpe el juego
observa con detalle a su abuela
que al ritmo de la mecedora
entorna los párpados
hasta caer en un profundo sueño.
Es la hora de la siesta, la del tren correo.
Se asoma a la ventana.
Sus ojos se enredan en el humo que
asciende en espiral hacia el azul.
Será por fin la carta.
Sale a la calle del pueblo.
A la carrera se dirige a la estación.


Carmen Lafuente
Madrid, España


❆ ❆ ❆



Desde la abuela hasta la tumba

Deambulo irónicamente como a quien el horizonte
ha hecho una promesa que jamás será pagada,
logro interpretar y transcribir las líneas de mi vida
en minúsculas cartas de pobre caligrafía que no envío.

Poseo de vos y de todos los conjuntos de detalles
que me llevan al entretenido lugar de paz mental;
algunas palabras en moratorias reflexivas conjuntas
donde gozo algo más que el hacer acalorado del correr.

¡Vida! te sueño entre las manos, mi vista está puesta
simultáneamente como reloj análogo y digital,
así la dualidad del estar quieto y respirar
no me ata al azul de tus mirada en las tardes que añoro.

Paso de largo por callejuelas húmedas y resquebrajadas
cerca de la estación que cuenta menos inviernos que los míos,
para determinar que te vengo huyendo amiga mía
desde el día que abrí el cofre de recuerdos de la abuela
y propuse posponer y pasar el tiempo de vida
hasta que el epitafio sea realmente el que quiero.


Julián Osorio
Medellín, Colombia

www.inksidepoesia.com


❆ ❆ ❆



Diario de una enfermera auxiliar

En los resultados de los análisis de sangre
veo la muerte de mi abuela.
Es el detalle que mi estómago no supo devolverme.
En una estación abandonada
con cadáveres, donantes de espinas,
me visto de azul amnesia.
Y la noche se come la primera palabra
de una carta impersonal,
escrita con tubos de oxígeno
y párpados que se bajarán por la mañana,
antes que el sol se refleje en mis plaquetas,
antes que todo sea la esclerótica de un ojo.


Patricia Úbeda Sánchez
Almería, España

persefonemaldita.blogspot.com


❆ ❆ ❆



En la Estación

En la Estación
esperaba tu llegada
con un sobre
de manila
tu carta
llego
con escarcha
azul celeste y
tu detalle
ilumino
mi cielo
expresando
la soledad
que impera en tu Navidad
porque te acuerdas
de tu dulce y
adorada abuela
que con su mano
te dejo lista tu mesa
con abundante
frutas
tu mantel tenia
aroma de canela.


Martha del Pilar
Italia


❆ ❆ ❆



¡PIDE UN DESEO!

En la estación de las estaciones,
esa blanca que pinta de azul
arco iris la aurora boreal, que
inunda de detalles y copos
nuestra vida diaria, cotidiana.

Esa en la que la abuela
cuenta historias fantásticas
al calor del fuego y crepitan
las llamas, que quieren más.

Esa en que los unicornios
vienen a tu puerta, en trote
sencillo, como danzarín a
recoger la carta de tu deseo...
¡Sueña! todos los años, se cumple.




❆ ❆ ❆



La ventana escucha el silencio,
el humo azulado del cigarro dibuja palabras,
sigue lloviendo, (no nieva)
me agacho,
le pongo los calcetines,
de lana
estoy helada, hace frío
Lo de ahora ya no es frío, (dice)
me cuenta al detalle su juventud,
antes, nevaba hasta el mes de mayo
el invierno era,
esa estación arropada
de amigos, de familia,
de jugar a las cartas en tardes interminables
sin ordenador, sin tele,
donde daba tiempo a todo
Mi abuelo me enseñó
a silbar con los dedos,
a disfrutar del silencio,
a soplar un diente de león
inventando una historia

Me enseñó
sencillamente,
a querer ser feliz.


Maribel Moratilla
Zaragoza, España


❆ ❆ ❆



CONSECUENCIA

Las respuestas no llegaban
y todo era tropezar con aristas
de una realidad agrietada y devastadora.
Como en un remake, el pájaro azul
regresaba a lomos de la incertidumbre,
para anidar en la estación donde solo hay vías muertas.
La neblina, nos hizo perder detalle
y de todas las visiones, hubo una ráfaga de luz
con la figura de la abuela que vestía negro riguroso,
avanzando despacio sin mirar atrás.
Al despertar, en el suelo encontré una carta;
franqueada en un tiempo despojado y carente de memoria.


Nicolás Corraliza.
Cáceres, España

nicolascorraliza.blogspot.com


❆ ❆ ❆



El suburbano

Seis de la mañana en la línea azul
atento a cada movimiento, a cada detalle,
pero vencido por el sueño de los días,
una y otra estación, se suceden entre el sopor.

Abre y cierra puertas, como se cierra la ilusión,
de quien escribe y no recibe cartas de amor.
Me levanto para ceder el asiento a la abuela,
que cada día acompaña a ese niño de la estación.

Una y otra estación se suceden en la línea azul,
y como la niña de aquel cuento, de lindos detalles,
que a su abuela acompañó, paso el tiempo leyendo
cartas y letras pegadas en el vagón.


Ángel Ruiz-Moyano de la Torre
Ciudad Real, España


❆ ❆ ❆



El detalle de nuestras vidas se perdió en algún lugar infinito

La estación del estío cubrió de hojas nuestro sueño dormido
El azul de tus ojos tiñó las gotas de lluvia de nuestro cielo amigo
La abuela de dulces bucles sonrió al infinito de nuestro encuentro
La carta de palabras nunca dichas llegó a nuestro lecho infinito
El detalle de tu rostro besó mi almohada de silencios bruñido.

La estación de la flor preñó de luz nuestro despertar risueño
El azul del mar mojó de espuma nuestro amor niño
La abuela de cabello nevado derramó nuestro gozo único
La carta de palabras ya dichas amuralló nuestros segundos
El detalle de tu rostro cinceló nuestro delirar profundo

La estación del hielo heló nuestro hogar herido
El azul del cielo borró tus huellas del camino aturdido
La abuela de manos regordetas olvidó su tierno arrullo
La carta de palabras que nunca hubiera querido leer hizo su camino
El detalle de nuestras vidas se perdió en algún lugar infinito


Lola Camarena Alonso
Madrid, España


❆ ❆ ❆



La abuela ya no sabe quién es
ni le interesa
no recuerda sus oraciones
no distingue las estaciones
ni el sueño de la vigilia
La abuela ya no recibe cartas
ni tampoco muchos detalles
acaso alguna palabra náufraga
alcanza a llegar a su orilla
Entonces, de sus ojos azules
a veces se escapa una lágrima


Xisca Minart,
Palma de Mallorca, España


❆ ❆ ❆



Dos estaciones

Estación invernal:
Partidas de cartas,
naipes usados
para los abuelos.

Estación veraniega:
Limpio cielo azul,
detalles en el pelo
para las debutantes.


Julio Alcalá Neches
Castellón, España

julitoches.blogspot.com


❆ ❆ ❆



Me crucé con su mirada infinita
 
Hoy he soñado
que mis pasos,
descalzos de pesadas sombras,
atravesaban el lánguido otoño
para acariciar
una estación no inventada.

Caminé de puntillas,
pues perder detalle no quise
de tan extraña convocatoria.

<<Te encontraré>>. Rezaba la leyenda
escrita bajo la ancha boca 
de un singular buzón alado
que pareciera darme la bienvenida,
y que de amables y tímidas maneras
susurrante me dijo:
<<Cierra los ojos,
respira muy despacio
y entrega tu carta>>.

<<Soy un soñador,
pero buzón encantado
no me des alas
si volar yo no puedo>>. Contesté
con aturdida emoción.

El buzón animado pirueteó
cual avezado gimnasta,
y en un efímero pestañeo
transformó el cielo azul
del joven día de mi soñar,
en la noche silente y callada,
silente y callada como mi hablar.

Mis labios se me sellaron
al adivinar a lo lejos
el fulgurante paso
de una estrella fugaz, 
que humanizada,
hacia mi quietud llegaba.

<<Es ella, mi carta, mi abuela>>.
Me dije a mí mismo
en sorda y absorta voz.

Me crucé con su mirada infinita,
y su reconocible rostro
de brillantes ojos negros
detenido por un instante
en el rastro estelar
y envuelto
entre cortinas de agitados vientos
me reveló con rotundidad:
<<En esta estación
sólo se permanece
cuando dejas de soñar,
sueña corazón>>.



David Rojas
Córdoba, España


❆ ❆ ❆



El invierno de Andersen

(…las cerillas brillaban tan radiantes que hubo más claridad que a la luz del día. Nunca su abuela había sido tan hermosa, tan grande. Levantó a la niña en sus brazos y, en su luz, felices, volaron alto, muy alto…” Hans C. Andersen.-La pequeña cerillera)

Hace algunos años escribí un cuento
de esos suaves, amables y azules -pero
con monstruos, miedos y peligros- para mi hija.

Se llamaba “Ventanas en el aire” y hablaba de libros
y de niños que todos conocemos –o deberíamos conocer-:
era como una carta de amor, un manifiesto
que empezaba con una niña llamada Ángela
sentada en el borde de su cama.

A partir de ahí, con todo detalle, iba reconociendo
en el entorno de su cuarto, el barrio, el colegio, las terrazas de casa
-como si fueran estaciones de paso- a institutrices voladoras,
niños magos con una cicatriz en la frente,
niños que leían en un desván, anárquicas niñas pelirrojas con coletas,
niñas que -como sus padres- podían evocar cambios en la realidad
nada más leyendo en voz alta, pequeñas lectoras telekinésicas
o niños voladores obstinados en no crecer.

Mi hija leyó, creció y aquel cuento –como todos- terminó
cuando ella misma, ya sólo con el placer de saber cómo
pudo evitar, la misma noche en que se hizo mayor,
que la abuela de aquella niña cerillera no se la llevara tan pronto.

Pasaron juntas leyendo aquel invierno de Andersen.


Gabriel Merino
Madrid, España


❆ ❆ ❆





« Mi carta, que es feliz, pues va a buscaros,
cuenta os dará de la memoria mía…» R.de Campoamor

Lágrimas de hilo
El poema sacaste
de tu pesar tan hondo
como de una chistera,
el poema de Campoamor
como tu carta postrera.

Los ojos que me miraban
ya no pertenecían al tiempo
azul de trayectos
entre los pardos pasajes
de mi asombro.

Te seguí
en la implacable estación
que te había vestido
enlutada para el recital,
te seguí como a mi abuela
y acuclillada te dejaste
penetrar por la distancia que queda.
La cueva que ibas formando
con tu cuerpo al cantar
te convertía en partera.

Lagrimas de hilo, madre, abuela
lágrimas de hilo, madre querida
tejen el detalle
de nuestra despedida


Paloma Bienert Barberán.
Santander, España


❆ ❆ ❆



ESCRIBO Y ESCRIBO

Escribo y escribo en las sombras de los parques,
en los rincones más secretos, la más triste de mis cartas,
esa que huele a recuerdos entre caricias y nostalgias,
esa que ha llegado al corazón para encontrarme.

Hoy me he sentado en la estación a esperarte,
cansado ya de buscarte entre tanta palabra,
verso tras verso hasta encoger el alma,
hasta soñar con tu presencia y ponerte delante.

Llegan los trenes y me fijo en cualquier detalle
que me hable de lejos, que me mire a la cara,
que me cuente tu historia aún sin decirme nada,
abriendo la herida, cubriéndola de sangre.

Se acerca el día con su azul traje
y ahí sigues paciente sobre tu cama,
con tu sonrisa de dulce y tu aire de dama,
ahí sigues abuela para siempre, constante.


Toni GC
Arucas, Las Palmas de Gran Canaria

caminodelacalva.blogspot.com


❆ ❆ ❆



Confesión

Soy una mujer "hombre"
Vivo para que las cosas sucedan
Escribo cartas a dioses resignados
Pidiéndoles que lleguen antes de que el tiempo acabe.

Soy un tren abandonado en una vieja estación
Acostumbrado a mirar los pasajeros bajar
Ningún detalle revela lo que fui
Una abuela sin nietos ni consuelo.

Solo una fragmento azul me inquieta todavía.


Jana Tziveleki
Atenas, Grecia

buscandolaenie.blogspot.com


❆ ❆ ❆






jueves, 20 de septiembre de 2012

Poemas prestados #20

Muchas gracias a todos los que nos han enviado sus poemas con las palabras prestadas por la florista Nancy Berrocal. Te animamos a que sigas participando en la vigésima una edición que empieza hoy jueves 20 de septiembre del año 2012.

Premio al mejor poema seleccionado por la editorial Cuadernos del Vigía. Enhorabuena a Carmen Lafuente quién recibirá un libro de la editorial.








A continuación publicamos los poemas escritos a partir de las palabras prestadas: pasionaria, calor, monumento, agua y dahlia.



❈ ❈ ❈



Pasionaria en Glasgow forever

Al fin la lluvia cesa sobre Glasgow.
Gotas de agua se deslizan
por el monumento a La Pasionaria.
Con calor las acoge una dahlia a sus pies.



Foto: Ciaran Roarty

Carmen Lafuente
Madrid, España


❈ ❈ ❈



MIXTA

La nombró entre la tierra
con el calor y la aspereza del verano.
La buscó entre los azules y los violetas
que el tiempo le había preparado.

No le gustó, temió convertirla en monumento para sus amores
En recuerdo… olvidarla

Trepó el cerro y la sostuvo casi muerta,
Dahlia pequeña en acto de suicidio.
Subió más y desechó su encanto, quebró el paso y
aconteció el agua en la frente, en el torso, en el cuchillo.

La pasionaria, la llamaron
La pasionaria de amores incompletos, de puertos inseguros, de exilios extinguidos.

Murió mujer, murió de rojo. Tal vez
“la luna vino a la fragua con su polizón de nardos”.


Susana Lang
De La Garma, Pcia. Bs. As., Argentina


❈ ❈ ❈



The black Dahlia.

La dalia negra apareció
con el cuerpo partido en dos
una mañana al amanecer en Hollywood
a comienzos del siglo XX.

Era una flapper, una golddigger, una chica
de esas que se van de casa diciendo
“mamá quiero ser artista”.

Un siglo después, mil menores al día
-como ella-
siguen ilusionándose con un triunfo
fugaz de su juventud.
Deberían hacerles -¡inocentes!- un monumento, con mármol
y chorros de agua.

En sus despachos, los productores
siguen pasando el mismo calor detrás de sus persianas.
Apilando books, convocando castings,
prometiendo futuros.

Porque las niñas ya no quieren ser pasionarias.
Ni siquiera ya, princesas.

Sólo quieren entrar en una casa.
En la tele.
Ya.


Gabriel Merino
Madrid, España

amimeobligaron.blogspot.es


❈ ❈ ❈



En el ayer y ahora

El calor me trae
Con la brisa
Aquella Dahlia
que perfumo
las aguas de un
rio donde
alguna vez estuvimos
dejando nuestro abrazo
monumental
dibujado en una roca
que revive aquellos
momentos de pasionaria
juventud que ahora
de la mano conmemoramos
tu y yo.


Martha del Pilar
Colombia

rodriguezmartha.blogspot.com


❈ ❈ ❈



Cuando al fin decido
no entrar,
mis manos ya bucean
en el agua del cemento.

Me ofreces otra tarde
de trayectos duplicados,
de escaleras empedradas,
de monumentos y estatuas,
otra tarde
de recuerdos,
con fecha de caducidad.

Que el calor derrita la tarde
o el frío congele el silencio
me da igual,
mandaría todo a paseo
para encontrar una flor,
una sonrisa juguetona
esa dahlia anaranjada
sin fecha de caducidad.

Me enredaría
como una pasionaria
de tallos revoltosos
y flores azuleadas,
para estar al otro lado
y de esta manera
no naufragar.


Maribel Moratilla
Zaragoza, España


❈ ❈ ❈



Luz de tiza, amanecer nublado
un velo de lágrimas blancas
el eco de su vida amarga
el monumento al poeta amado.

Sus versos, pájaros de fuego
cruzan el agua de mi memoria
sube el calor a mis mejillas
escapa de mi boca una cuarteta.

El leve aroma de las dalias
el de las pasionarias serenas
cautivan el camposanto


Ya no hay llanto.
Sale el sol.


Xisca Minart
Palma de Mallorca, España


❈ ❈ ❈

jueves, 24 de noviembre de 2011

Poemas Prestadas #3

Muchas gracias a todos los que nos han enviado sus poemas con las palabras prestadas por el poeta Jesús Malia. Te animamos a que sigas participando en la nueva edición que empieza hoy jueves 24 de noviembre.

A continuación publicamos los poemas escritos a partir de las palabras prestadas: bar, colibrí, tinto, lámpara y nevera. Y son acompañados por esa pintura hermosa y evocativa del Estudio Beerhorst titulada "Hummingbird", que significa colibrí en inglés, suyo tema es como la visión espiritual se va mas lejos que la vista física.



"Hummingbird" por Studiobeerhorst


❊ ❊ ❊



Sonidos

En el bar.
Lámpara de luz tenue
Un noctámbulo.
Con un tinto en la mano
Observa a un colibrí
Y comprueba
Que el pajarillo
Emite su gorjeo
Acompasado
Al son
Del motor
De la nevera

Carmen Lafuente
Madrid, España


❊ ❊ ❊



¡Quién fuera el colibrí que baila a solas!,
tinto es mi vaso y blanca la nevera,
la lámpara del bar quema mi espera,
y vienen y se van ideas y olas…


Luis Araújo
Madrid, España


❊ ❊ ❊



LO QUE HUYE

Sobre el tinto de sus ojos escondía las noches perdidas;
en la tibia nevera, los caminos muertos.

Buscaba inmóvil los hechos del relato en el fondo de una lámpara
y ahogado en el bar de la memoria tomaba su día errático, confuso:
colibrí de vientos de colores,
estampida entre los dedos.


Susana Lang
De La Garma, Pcia. Bs. As., Argentina


❊ ❊ ❊



Llamada

En la nevera de la memoria
guarda el sabor del futuro
un hilito de tinto.

Si por azar no oyes el colibrí
su llamada sin embargo vive en ti
y como las lámparas a las copas del bar
da sombras y color a tu entorno.


Gastón de Maeztu
Ávila, España


❊ ❊ ❊



RE-PUTACION

A mi juicio condenan al culpable
Inocencia se llama la mujer del mercader
Un hombre amable con monedas por doquier
En el bar de las mentiras, el vacío ambiente emborracha las copas
De la espera,
los cigarros se fuman solos y el silencio hace ruido
A mi juicio ellas, las reputaciones en ocasiones hacen del amor un placer
Y en el negocio del tinto que parece mosto
A oscuras seducen al cuatrero de corbata
Lámpara mortecina ilumina caras pero no corazones
No les sobra tiempo para enamorarse
No hay razones, no hace falta hielo en la nevera
Si ya esta inocencia y su doble vida entera
Haciendo de su amado un colibrí


Louis Vhanguirald
Madrid, España


❊ ❊ ❊




bar...
entré al colibrí rojo,
pájaro tinto que se posa
sobre la intermitente lámpara
de la noche...

entré al bar...
hacía frío
el cuerpo estaba gélido cómo una nevera.

entré al bar,
tomé al tinto colibrí y frote la lámpara...
bebí ...
del pico del pájaro rojo...
y volé conversa
en un río de plumas
que flotaban por la estancia..

la estancia del bar...
allí no hace frío ...
¿te apetece?, ¿entramos al bar?


Ivonne Sánchez Barea
Cájar, Granada, España

www.ivonne-art.com



❊ ❊ ❊



Final Inesperado

Mil colibríes salieron
volando de la nevera,
inundaron el bar
tumbaron las lámparas
y...
viendo que no había
tinto digno de sus
voraces apetitos
mataron al dueño.


Jonathan Teuma
Madrid, España


❊ ❊ ❊



EL COLIBRÍ

Saqué el vino tinto de la nevera,
tomé un sorbo.
Dejé el vaso sobre la mesa,
entonces llegó un colibrí y sobre éste se posó.

Me senté en la barra del bar hasta que la luna se escondió detrás de una montaña.
Al regresar a casa,
la lámpara se mecía al son del aleteo
de aquel borracho colibrí.

Mario Castro Garza
Madrid, España


❊ ❊ ❊



La mesera

Escapo del silencio, de los pasos carentes que se diluyen
Gente cobarde, que se esconde en los pisos contiguos
Que me recuerdan a viejas neveras

El sigilo se agita, en las calles vacías
Al final del túnel, solo una lámpara queda encendida
La tarde se desliza en la rambla

Todo parece encogerse, con sus majestuosos árboles
Derraman sus lagrimas, empapándome de ella
El frío, de esta ciudad, me araña en una esquina

Arrastro mis penas a un viejo bar, por lo bajo suena, Lady Writer
Una mesera, que refleja ser tan solo un colibrí
Confusa y despeinada me invita una copa de tinto

Con su blusa de lentejuelas verdes y sus ojos de negro azabache
la noche se desarma ante mi.

Adriana Vazquez
Palma de Mallorca, España


❊ ❊ ❊



En las montañas de mi tierra

En las montañas de
mi verde pueblo
vuela un colibrí
mostrándome el
cafetal con la luz
que ilumina el cielo
como una lámpara
que vela y se
refleja en un arco iris
donde me siento
a tomar un tinto
para luego regresar
a casa pasando
antes por el bar,
abro la nevera
pensando
que bella
es mi tierra.

Martha del Pilar
Colombia

rodriguezmartha.blogspot.com


❊ ❊ ❊



Horas Danzantes

Danza la luz de una lámpara de aceite
Y todo cobra vida en la habitación vacía
La luz baila al compás de la brisa que la mece
Cuan colibrí que agita sus alas

No hay vino tinto para el cáliz sediento
Que suspira hastiado en la penumbra
Mientras distante se observa la nada
Que llena la nevera de sombras danzarinas

Pasos que se arrastran parecen alejarse
Besos intangibles despiden estas horas
Y las sombras que bailaban con la luz dan las buenas noches
Cuando cierra el bar las horas que perduran

Emmy Lajara
Madrid, España

emmylyricblue.blogspot.com


❊ ❊ ❊



Bar Sin Tino
(menú del día)

Vuelo de colibrí fresco,
recién extraído de la lámpara de Aladino.
Sueño de ostra a la pimienta.
Agua de mar o vino tinto.
Helado en el interior de la nevera.

(Se recomienda una profunda siesta en la trastienda)




❊ ❊ ❊



De la nevera saca el aliento,
y escríbeme con vino tinto,
háblame de tus calles estrechas,
del viejo bar, de tus noches ciegas,
que en el palmo de luz de mi lámpara
te escribiré yo con aguamiel
y te hablaré de tierras remotas
donde las sombras giran al revés,
de cielos de constelaciones extrañas,
de páramos donde el colibrí recoge
para llevar al reverso del mundo
del cáliz de las flores
el alma de los hombres


Xisca Minart
Palma de Mallorca


❊ ❊ ❊



MI LÁGRIMA ROJA

Lloraba ausencias en el bar de medianoche.
Nocturna de soles,
suplantó la lámpara sus rayos
sobre el tinto de verano.
Ausencias.
Goteaban.

Vi al colibrí batirse
en cosquilleo veloz sobre mi rostro.
Su pico,
apoyado entre mis labios,
me robó una gota oscura.
Aleteó sobre mis ojos y alzó el vuelo
hacia el nido oculto en la nevera abandonada.

Con mi lágrima roja alimentó a sus hijos.



Ángeles Fernangómez
Madrid, España

afernangomez.blogspot.com



❊ ❊ ❊