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viernes, 28 de junio de 2013

Poemas prestados #37

Muchas gracias a todos los que nos han enviado sus poemas con las palabras prestadas por el público en la presentación del 1º libro de Palabras Prestadas en la Imprenta Municipal, Madrid. Te animamos a que sigas participando en la trigésima octava edición que empieza el viernes 28 de junio del año 2013.

Premio al mejor poema seleccionado por la editorial Cuadernos del Vigía. Enhorabuena a Julián Rondón-Carvajal quién recibirá un libro de la editorial.






A continuación publicamos los poemas escritos a partir de las palabras prestadas:
rutina, recordáis, tropical, talismán y serenata.



❆ ❆ ❆



Café Andrómeda

¿Recordáis las plantas de tus diminutos pies
erigirse por sobre mis plácidas mejillas de hielo?
¡Cuánto furor tropical aplicado a tan funesta rutina!

En mis días de librero,
fuiste tú mi talismán,
el ruido de las cosas al caer,
la canción de la cuna de mis años.

Desde luego,
siempre el mismo café,
en el mismo lugar,
entre el mismo paisaje.

Una serenata resonante
acrecienta el suave callar
de tus sonidos prohibidos:
del númen desolado de esta canción,
eres tú la palabra perfecta.


Julián Rondón-Carvajal
Medellín, Colombia

exordiosclinicos.blogspot.com


❆ ❆ ❆



Músico ambulante

De vuelta al paraíso tropical recuerdas la rutina
que día a día ejercías en aquel país lejano
brindando tu música a los transeúntes
serenata desgarrada para sobrevivir.
Ante el espacio, ahora vacío por tu deserción
cierro los ojos y creo escuchar los acordes de guitarra
y el canto………… fiel talismán de otra tierra.


Plaza Mayor de Madrid, 2006. Foto: C. Lafuente

Carmen Lafuente
Madrid, España


❆ ❆ ❆



Mirando a Gauguin

al borde del cuadro recordaba
que el tiempo fue necesario
para esa ruptura absoluta
de deseos, de arte, de búsqueda,
de siempre pinceles
a guisa de talismán

¿de dónde venimos?

entre niños abrazados,
entre la euforia o depresión,
en busca de ese viaje
en aquella rutina insatisfecha
para huir de lo artificial,
de serenatas, de murgas,
de uno mismo

¿quiénes somos?

aun sufriendo o surgiendo
de aquel deseo de viajar
a lo desconocido
a lo indígena, a lo natural,
a aquel entorno tropical
de la fuerza, del color,
de esa mujer nativa,
de la vida

¿a dónde vamos?

a abrazar los sueños,
la expresión,
el color, la forma
su sensibilidad
aquel todo indispensable

para hacer poesía
en el lienzo
siempre,
poesía.


Maribel Moratilla
Zaragoza, España


❆ ❆ ❆



Barcos anclados en la bahía
cruces de vivo camposanto
cuando la mar palpita
serenata de campanas
que solas repican
recuerdo que he de levar.
El horizonte no es una línea
suelto amarras y rutinas
me perderé para encontrar
un cálido mar tropical
jardines rojos de coral
mi corriente y mi talismán


Xisca Minart
Palma de Mallorca


❆ ❆ ❆



Y llegar de nuevo a un remoto lugar.
En cultivar la rutina hallo al fin la pertenencia,
y a la sazón la angustia, que sofoca cual calor tropical.

Me agarraré a ti, talismán de mis horas bajas.
En mi soledad diurna resonará en mi cabeza esa tuya serenata
de propiedades mágicas,
que me empuja.

¡Recórcholis! Aquí sigo, y aquí tú sigues
donde te dejé,
dormida,
junto a mí.


Amado Peiró Espí
Madrid, España


❆ ❆ ❆



El testamento en Harar

Ya no es tiempo de barcos ebrios ni vocales de colores:
Arthur agoniza –casi amputado- en un jergón etíope
horrible y demacrado bajo la canícula tropical.

No es tiempo –ya- de serenatas parisinas, ni de vahos de ajenjo
ni de recordar que a los diecisiete años
-plenitud de la hermosura- no se podía ser poeta.
Ya no es el mismo tiempo en que era una rutina
invertir periódicas temporadas en el infierno.

Agarra un papel con mano trémula
como si fuera, al fín, su último talismán
y, tras un paréntesis eterno sin haber compuesto rima
compone febril el testamento
con más miedos, dioses y deudas que –ya- iluminaciones:

“Un lote: un colmillo sólo
Un lote: dos colmillos.
Un lote: tres colmillos.
Un lote: cuatro colmillos.
Un lote: dos colmillos...”

No. No queda tiempo.
Ya está aquí el tiempo de los asesinos
en que sólo le salen ya albaranes, y
rompe en mil pedazos –moribundo- el papel.

Ni siquiera, en la miriada de confetis que se lleva el tiempo
por el cielo de Harar, sobrevive una frase.
La poesía es sólo un juego
o quizá fue el juego de la alegría
de vivir…
Quizá fue la vida.


Gabriel Merino
Madrid, España


❆ ❆ ❆



Levantó la serenata
el aguacero tropical,
me recuerdan las pisadas
por donde he de regresar.

Perdí el talismán,
me abandonó la rutina,
¿Qué me queda ya?


Juliana Mallén Matarranz
España


❆ ❆ ❆



Un día, me fui lejos.
Yo, al revés que muchos, dejé atrás un paraíso.
Quería pasiones más terrenales,
rutina de besos,
prisión, a veces, de aburrimiento.
Busqué brazos fríos, ardientes, vacíos, llenos.
Y de talismán en ese viaje, llevé tu recuerdo.
Vagué descalza, torpe y me hice hielo.
Mi llanto en la noche era serenata de muertos.

Vagué por calles, callejuelas, por tristes lugares,
deseando olores tropicales, pero todo olía a bares,
a bares de sueños rotos, podridos.
¡¿Recordáis acaso cómo se ama?!
Gritaba y desesperaba.
Nadie respondía.
Preguntaba cada vez más triste,
a un vacío de besos, gente sin gente,
paraíso perverso.

Tuve miedo de no regresar.
Tan sólo había probado la huida,
con la única intención, eso sí, algo suicida
de vivir un tiempo sin ti.
De saber cómo se sentía eso de no sentir,
con las ganas de volver y quererte, quererte más.
Y aterrada miraba tus manos
que cada vez más lejos estaban,
gritando ¿dónde vas?.
Y yo, sumida en tanta oscuridad
me bloqueaba y temblando, te miraba.
Te dejaba atrás…cada vez más atrás.

El miedo atrapa, pensé antes de perderte.
El infierno está cerca y con no quererte nunca debí jugar.
Porque hay juegos que enloquecen.
Porque hay amores, que jugar con ellos no merecen.


Romina Martín Martín
Madrid, España


❆ ❆ ❆



Bolero.

Sigo mi rutina en cada día que te recuerdo amor,
y soy la ausencia de los besos que te pude dar.

La noche me trae el aroma de algún país tropical, lejano,
ardiente como tu mirada,
al odiarme, al amarme,
al tenerme que perdonar.

Tus lágrimas son un talismán para el tiempo
y tu voz es serenata con la misma letra y el mismo compás.

Sigo mi rutina en cada día que te recuerdo amor,
y seré la ausencia de los besos que te pude dar.


Rosa María Martín Fernández
Palma de Mallorca


❆ ❆ ❆



Rutina

Rutina que me
envuelve en un
talismán
de piedras preciosas
como tesoro escondido
de la tierra, que me da
un suspiro
tropical con la
palma
que alegre
canta, moviendo
sus ramas
mientras suena
la serenata
al compás
de la poesía
que me rodea.

Con las aguas
salinas que me
llaman al mar
donde se sumerge
mi sirena
que baila en medio
de la brisa
que ilumina
su aleta.


Martha del Pilar
Italia


❆ ❆ ❆



Casi nada

No recuerdo casi nada
ni esos ojos con legañas
ni esa muñeca rota
ni siquiera
el horizonte de esa playa tropical
impresa en una postal amarillenta.
No recuerdo casi nada.

Mis días pasan pesados
plomizos y lentos
como ese reloj de arena
que nunca acaba de vaciarse.
Y yo espero la noche en el día
y el día en la noche.
Así día tras día
buscando una dulce rutina
que no llega nunca
que quedó estampada
en los confines de una infancia lejana
una juventud temprana
una vejez prematura.

Algún amanecer que otro
me despierta una serenata
una tenue melodía
que se cuela poco a poco
en mi alma cansada de vivir
y me invaden de sensaciones nuevas.
En esos amaneceres, que no son muchos
busco un talismán
que me ayude a acariciar las nubes
para poder limpiar mis ojos
para jugar de nuevo
para visitar aquella playa
con la que soñaba
cuando mis días eran días
y mis noches eran noches
cuando yo me acordaba de vivir.


Lola Álvarez Feito
Madrid, España

midulcerutina.blogspot.com.es


❆ ❆ ❆



ELVIS CANTABA UNA SERENATA HORTERA

Elvis cantaba una serenata hortera
contoneando la cabeza como si fuera tonto
en una isla tropical de mentira
rodeado de chicas alucinadas con plis en el pelo
y bikinis de monja carmelita.

Tan desagradable cono un tuno
borracho de tinto barato de brick
y empezando a engordar,
drogado hasta las cejas,
Elvis cantaba baladas bajo palmeras postizas
aparentando ser un pescador de perlas
o un cazador de tiburones.

Las chicas con bikinis de monja y pelos cardados
que no se movían ni con un tifón tropical
oscilaban el culo forrado de rayón
y movían los hombros coppertone,
sonriendo bobas y felices
como sólo puede serlo una chica con plis en el pelo
y bikini de rayón estampado
meneando el culo sobre una barca de papel maché.

Elvis cantaba con su guitarra
canciones de cuna para chicas borrachas de coppertone
con la esperanza de que alguna cayera sin bikini
al fondo de la barca
y se produjera
un sexo que debía estallar como una tormenta tropical,
aunque al principio sólo hubiera
el sabor del coppertone en los pezones
y al final sólo quedaran
las astillas clavadas en las rodillas de la chica.

Recordáis, veíamos esas películas de Elvis
haciendo de pescador de ostras en islas tropicales
donde los negros hablaban raro
y los blancos iban todos bien peinados,
donde la gente al anochecer siempre bailaba
entre palmeras en maceta
y era feliz estúpidamente
como sólo se puede ser
feliz estúpidamente
cuando se rodea uno de palmeras, coppertone,
rayón y bikinis de monja
y de Elvis engordando y con el tupé medio caído ya.



Recordáis, eran en blanco y negro,
y el tupé de Elvis parecía de cartón pintado,
y los bikinis de monja era horribles,
y a Elvis le ponían una camiseta infame
de modelo de anuncio de Gaultier
y un pañuelo de lobo de mar en el cuello
mientras cantaba al sol con su guitarra
(sin sudar)
mirando a las chicas coppertone contonearse
bobas y felices,
como si pudiera follárselas a todas a la vez
y ellas se lo creyeran.

Pobre Elvis.

Pero a veces cantaba algo realmente bueno
donde aparecía el de siempre,
el chaval de Memphis que rocanroleaba como nadie
y meneaba las caderas, de verdad, las meneaba
como si se las follara a todas a la vez.
Y entonces desaparecían la rutina, los bikinis,
el plis del pelo y el telefunken de mi casa
y sólo quedaban las caderas de Elvis,
sus brazos abiertos como un Cristo cuando bailaba
y su mirada de chico malo de barrio
que sabía que podría follárselas a todas si quisiera
con sólo un meneo de aquellas caderas
hipnóticas
convertidas en talismán rezumante de sexo
con sabor a bourbon con soda.


Pon
Madrid, España


❆ ❆ ❆

viernes, 22 de febrero de 2013

Poemas prestados #28

Muchas gracias a todos los que nos han enviado sus poemas con las palabras prestadas por Jesús Ortega. Te animamos a que sigas participando en la vigésima novena edición que empieza el viernes 22 de febrero del año 2013.

Premio al mejor poema seleccionado por la editorial Cuadernos del Vigía. Enhorabuena a Julián Rondón-Carvajal quién recibirá un libro de la editorial.






A continuación publicamos los poemas escritos a partir de las palabras prestadas:
lúnula, arrebol, resfriado, morir y música.



❆ ❆ ❆



Cenizas

Lúnulas
de tierra húmeda,
hechas campo combatiente
entre las fronteras
del hombre desigual.

Arreboles
tiñen el resfriado del día,
que finge morir
entre sondeos de música
y vendaval.

Tiembla el planeta.

Son las mismas
manos de labriego,
hechas cenizas
por el fuego cruzado
entre azadón y cultivo.


Julián Rondón-Carvajal
Medellín, Colombia

exordiosclinicos.blogspot.com


❆ ❆ ❆



La fe y las lúnulas

Creí verte morir entre tus lúnulas,
extenuado, acumulando palidez

tras la sangre de lo humano, hundidas
las manos en aquel macetero,
salieron sucias músicas
y te habías resfriado,

pero cuando el viejo arrebol
inundaba ya cada terco estornudo,
excavaste y sentiste:

"hay una parte anónima
que ignora el resto del epitelio,
el resto del sufrimiento, nuestro vacío"
Y está
cubierta
por uñas...



Lidia Fernández
Madrid, España


❆ ❆ ❆



CALMA

Trajo la música tu último beso
suspendido en arenas y salinas.

Desnudez en mi piel, que blanca, espera
el arrebol cereza de tu abrazo.
Y si morir es no tenerte cerca,
vigílame las lúnulas moradas,
que en resfriado y tembleques andan prestas,
no quieren sucumbir al mal presagio...

Si acaso te percatas que en sal vuelva
el abrazo a sazonarme en tus ganas,
cierra puertas, balcones y despensas
que el aire no se mueva, que sea calma,
pura calma salada, de amor calma.





❆ ❆ ❆



Bolero
(recítese con el acompañamiento de fondo de “Lonlon”, de Angelique Kidjo)


Es música repetida,
recurrente como otro resfriado
de final de enero,

como ese arrebol que te asalta
cada vez que –¡adolescente!-
gira la mirada
y te mira
el objeto de tu deseo.

Es comerse las uñas hasta la lúnula
y dejar como un muñón inútil, en carne viva
el dedo.

Es igual que…
-¡eso!-
morir de nuevo.


Gabriel Merino
Madrid, España


❆ ❆ ❆



Libélula de lúnula

Al caer la noche, cuando el cielo se convierte en el resultado de difuminar grafito en el papel, cuando las estrellas se levantan y se muestran radiantes contoneando su figura, es entonces cuando se escucha la música. Son canciones sin letra, sin notas. Canciones que muy pocos escuchan.
Son sus alas. Son las libélulas, que las agitan con fuerza para acercarse a una diminuta lúnula. Ellas son las que buscan los caminos de luz, atraídas por el fulgor de la más exquisita dama de la noche.
Sin caer, las muy tontas, en ese brillo arrebolado, incandescente. Y así mueren las trémulas libélulas al querer tocar una bombilla ardiente en la oscuridad.
No es sino el hecho de que la luz las hipnotiza, las atonta, las atrae. Y las pobres señoritas embotadas como presas de amor o de un simple resfriado, caen en las garras de la luna, que las asesina de dulce forma: acunándolas hasta que caen rendidas y achicharradas a sus pies.


Aurora Merino
Madrid, España


❆ ❆ ❆



TERRITORIO POLAR

Te pedí una aurora boreal y tú me trajiste un imán para pegar en la nevera de la cocina. Menudo chasco. Pensé que era como para morirse de risa que después de recorrer toda Laponia te presentaras con aquella figurita extraña.
Aun así, la pegué en la puerta del congelador tal como tú me pediste. Esperé, y no ocurría nada. El imán representaba un pequeño vikingo que me miraba con su nariz colorada. Era como si alguien le hubiese pintado con un resfriado eterno, pasando frío por Noruega envuelto en pieles que no tapan.
Según transcurrían los días comencé a cogerle cariño. Cuando miraba sus ojos redondos era a ti a quien veía. De alguna extraña manera sentí que todo se transfiguraba. Los objetos tomaban vida propia, las barreras de la realidad se desdibujaban…
Poco a poco, mi congelador se ha ido transformando. Su interior es ahora un territorio inexplorado que abarca toda una estepa imaginaria. De sus paredes heladas se desprenden músicas ancestrales con ecos de supervivencia. En el suelo se dibujan los senderos que tu trineo va marcando en la nieve virgen. Hay lúnulas de escarcha en tus pestañas.
Por las noches mil tormentas boreales se desatan en su cielo, entre arreboles de luces verdes, rojas y moradas. Yo no sé si todo esto se lo debo al poder del imán o al de mi imaginación. Tampoco me importa. Tengo mi aurora boreal en casa.


Mónica Burkholz Romero
Madrid, España


❆ ❆ ❆



cómo escribir sobre la muerte
ahora que lastima mis sentidos,
ahora que la tengo tan presente
ahora que no escucho tu música
ahora que te has ido

en el final, te di la mano
tú lúnula sobre la mía,
tus ojos cerrados.

el arrebol de mis mejillas
no ocultaba mi fiebre,
mi resfriado, mis ganas de tenerte
no ocultaba de ninguna manera
esa gran pena
ésta, aquella, la de más allá

mi gran tristeza.

(a Eddy, mi siempre gran amigo)


Maribel Moratilla
Zaragoza, España

maribelmoratilla.blogspot.com


❆ ❆ ❆



Lúnula del desierto

Lúnula del desierto, tormenta de pasiones, estimado collar que un día
adornaste su cuello.
Cada vez veo más lejos al amor,
soy peregrino en busca de su
música,
pero fracaso tras fracaso,
he decidido no volver a amar
jamás.

Lúnula del desierto, resfriado lunar,
arrebol del cielo,
en su rostro fijo mi desengaño
hasta morir.

Lúnula, collar malherido,
cuando me miro en su espejo
sus lágrimas empañan mi angustia
donde quiero vivir y acostumbrarme;
inútil es
el oasis
que creísteis encontrarme en la historia
de este faraón.


Rosa María Martín Fernández
Palma de Mallorca, Islas Baleares


❆ ❆ ❆



En mi pantalla brilla un sol
eternamente oblicuo
una tarde que nunca atardece
unas nubes en perpetuo arrebol
Quisiera arrancarle a mi teclado
música de piano
nocturnos para gatos que maúllan
sonatas para insomnes alunados
pero sólo soy un poeta desdichado
bien vestido, bien alimentado
un poeta que teme la intemperie
que se pierde la lúnula creciente
por miedo a morir de un resfriado.


Xisca Minart
Palma de Mallorca


❆ ❆ ❆



Lúnula

Acercó la mecedora al ventanal. Nada que hacer. Consumir el tiempo deslizando la mirada entre las grúas del puerto. Adormecerse con la cadencia del baile sin música de los gigantes. Gastar pañuelos en un perpetuo resfriado.

Cerro los ojos y bailó otro baile. En otro tiempo. Junto a otros ojos. Acarició tiernamente con sus yemas las lúnulas oscuras que se le formaban debajo. Más pronunciadas día a día. La dibujó de nuevo en su memoria. Dibujo otra mujer, radiante y joven. Iluminó el arrebol de sus mejillas cual verano.

"Siempre a tu lado, morir nunca". Ella se adelantó.¡Maldito cáncer!


Pilar de la Peña Zarzuelo
Madrid, España


❆ ❆ ❆



Sigo aprendiendo a morir con tu belleza ...

Si mimetizas tu pelo y el arrebol de tus labios,
en un campo de amapolas de febriles tocados
en primavera
Si en tus ojos el mar y tu piel se hace arena,
con colores cobrizos por los vientos yodados
en el verano
Si la música de tu risa me busca al caer la tarde,
corriendo entre los trigales recién segados
en el otoño
Si tus pálidas lúnulas acarician mi pecho,
como cálidos copos que sanan mis resfriados
en el invierno


Suso Torriente
Madrid, España

lavidadeundescabezado.blogspot.com


❆ ❆ ❆



Luna

Lúnula en mi
dedo
pero visible y
fragante
me lleva
a lo astral
donde llueven
destellos
de fuego
que entran
en mi ser
para morir
y renacer
con su música
celestial
e danzando
con los árboles
en la atmósfera
me resfrió
llevándome
a la dimensión
de un cuadro
en el cielo
donde me quedo
dormida
en una nube con
el sol resplandeciente
por el arrebol creciente.


Martha del Pilar
Colombia

rodriguezmartha.blogspot.it


❆ ❆ ❆